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viernes, 11 de abril de 2008

Solipsismo

Antes de nada, un aviso a navegantes. Este texto, escrito de manera precipitada y con ninguna premeditación, estaba destinado a ser (ya casi lo era de facto) un simple comentario en el blog de Adolfo, cuyo tema giraba en torno a un par de entradas suyas sobre una serie de consideraciones relacionadas con el lenguaje, el pensamiento y sobretodo, el solipsismo. Y dado que mi respuesta a su última entrada sobre este asunto me estaba quedando demasiado larga, se me ocurrió subirla directamente al Tercer Wittgenstein, por aquello de ampliar el debate (aunque personalmente no creo que haya mucho de lo que hablar, pero me apetecía hacer la reflexión igualmente). Así que, dadas las excepcionales circunstancias en que escribo esta pequeña reflexión, ruego me disculpéis si comienzo con una pequeña introducción para poner en antecedentes sobre lo ya dicho en otros lugares, ajenos o no a la blogosfera.

Adolfo escribió una entrada en su blog llamada ‘Hablar es suponer’ en la cual venía diciendo que todo aquel que hacía uso del lenguaje aceptaba una serie de supuestos, de los que él destacaba dos:

- Aquel que usa el lenguaje admite al hacerlo que hay un mundo exterior al hablante.
- Aquel que usa el lenguaje admite que existe un receptor del mensaje (aunque sea uno mismo).

El problema que le veo al razonamiento es el siguiente. El segundo supuesto me parece a priori indiscutible. Aquel que usa el lenguaje lo usa para comunicarse con alguien, aunque sea con uno mismo. Pero en lo referente al primer supuesto, no estoy tan seguro de su validez. De hecho, creo que es insostenible. Y la prueba de ello es que existe un poderoso contraejemplo: el solipsismo. La wikipedia define el solipsismo como la ‘creencia metafísica de que lo único de lo que podemos estar seguros es de la existencia de nuestra propia mente, y la realidad que aparentemente nos rodea es incognoscible y puede no ser más que parte de los estados mentales del propio yo’. Si se postula la hipótesis de que uno mismo es el único ser cognoscente que existe en universo, la única res cogitans de la creación, entonces se percibe más claramente la inconsistencia de la tesis de que del hecho de usar el lenguaje se siga necesariamente que existe un mundo externo. Puede imaginarse el caso de que sólo exista una sola cosa en el universo (una mente, mi mente), usuaria del lenguaje, que utiliza para hablar consigo misma. Por esta sola razón, que es más que suficiente, el primer supuesto deja de ser efectivo. ¿Y si solamente existe un ente en el universo, pensando (o soñando) todo lo demás, incluido el lenguaje? Sé que la hipótesis es fantasiosa, pero la del genio maligno era aun más chorra y coló.

[En este punto de la argumentación quiero apuntar, con vistas a futuros comentarios a este texto, que es lícito, perfectamente legítimo, postular el solipsismo. Mientras sea una posibilidad lógica, es postulable. Y en tanto la tesis de Adolfo posee pretensiones de universalidad, cualquier contraejemplo por improbable que sea (no, no creo ser el único ente pesante del universo), siempre que sea una premisa lógica, destruye dicha tesis.]

En cuanto a Adolfo, optó por cargarse la base de mi razonamiento, quizá anticipándose a futuros ataques por mi parte o por parte de otros, y en su penúltima entrada de ‘En sentido extramoral’, niega la posibilidad lógica del solipsismo. A mi me disgusta un montón tener que rebajarme al lenguaje de la lógica, además de creer que es una absurdez, porque supone aceptar tantos presupuestos, límites y normas, que a uno le oprimen de tal manera, y le asfixian tanto que no le dejan filosofar como dios manda. Pero ante un razonamiento lógico, a menudo parece que se vea uno obligado a esgrimir otro razonamiento lógico (cuando la intuición sin embargo, pareciera aconsejar lo contrario, pero en fin). La argumentación de Adolfo en la susodicha entrada sobre el solipsismo seguía más o menos esta línea:

Al solipsismo sólo se puede llegar a través del pensamiento (pensamos en el solipsismo). Pensar es usar el lenguaje, en tanto el lenguaje es la condición de posibilidad del pensamiento. Y dado que no hay pensamiento sin lenguaje, y no hay solipsismo sin pensamiento, es necesario que exista lenguaje para que exista siquiera la posibilidad del solipsismo. Y si hay lenguaje, hay mundo externo, y por tanto el solipsismo no puede darse de hecho, salvo como conjetura conceptual. Ese es el razonamiento de Adolfo si es que lo he entendido bien. Pero este razonamiento hace aguas por todas partes, en mi opinión. Algunos errores son más flagrantes que otros, pero en esencia todos invalidan la argumentación. El asunto es algo confuso, espero no equivocarme.

En primer lugar todo el razonamiento es una falacia brutal que parte de una petición de principio inadmisible, que mi hipótesis ya había desmontado previamente, a mi entender. Si se postula el solipsismo, no se presupone el mundo exterior (que en el resto de situaciones se da por hecho, pero no en un ‘universo solipsista’, por llamarlo de alguna forma). Esto es, si postulamos el solipsismo, lo que Adolfo llama una ‘prioridad lógica y psicológica en el uso del lenguaje’ (del hecho del lenguaje se sigue necesariamente que existe un mundo externo) deja de ser tal. Se demuestra que no es tal de manera universal, puesto que existe un contraejemplo. Y una vez nos deshacemos de la carga que supone esa implicación lógica, tenemos que aunque sea necesario que haya lenguaje para que haya solipsismo, de ahí no se sigue que no pueda darse el solipsismo.

No obstante, aunque este argumento no sea suficientemente convincente, hay otros que invalidan igualmente el razonamiento, a mi parecer. Defiende Adolfo que no hay pensamiento sin lenguaje, que el lenguaje es la condición de posibilidad del pensamiento. Esta conclusión, a mi juicio, no se sigue necesariamente. Pueden ser posibles, e incluso concebibles, formas de pensamiento que no requieran del lenguaje para darse. Obviamente no tengo un ejemplo que aportar, dado que mi mente humana piensa, efectivamente, con, gracias y a través del lenguaje. Pero eso no descarta que no puedan existir seres cognoscentes que no necesiten del lenguaje para pensar. Digo yo. Decir que sin lenguaje no hay pensamiento es partir de una definición de pensamiento muy concreta, que se limita a la experiencia humana. Quizá las vacas (o mejor aun, y fuera de bromas, quizá incluso los cetáceos, o las estrellas rojas, yo que sé) tengan una concepción del mundo tremendamente complicada que no podamos ni siquiera imaginar, y que no se basa en nada parecido al lenguaje, o a lo que nosotros solemos llamar ‘pensamiento’, que no significa otra cosa que ‘nuestro pensamiento’, dicho sea de paso.

Y luego esta eso de que no hay solipsismo sin pensamiento, que es otro salto deductivo de magnitud considerable. Quizá la única mente pensante del universo ha imaginado eso que nosotros llamamos ‘pensamiento’, pero que no es más que una mala copia del verdadero proceso mental, inimaginable para nosotros. La definición de pensamiento de la wikipedia es especista (y creo que tautológica, por otro lado). ‘El pensamiento es la actividad y creación de la mente; dícese de todo aquello que es traído a existencia mediante la actividad del intelecto’, dice. Nuestra mente y nuestro intelecto, habría que decir.

Y antes de empezar a desvariar, me detengo. Pretendía defender que el solipsismo es una posibilidad lógica, en contra de lo esgrimido por Adolfo. Y de paso, cargarme un par de intentos de universalización, que es algo que siempre me ha crispado los nervios. No sé hasta que punto mis razonamientos son correctos, pero eso es secundario (al menos para mi), en tanto lo importante de escribir este texto ha sido el ejercicio intelectual de reflexión que he hecho. Y en realidad, ¿que importa todo lo demás, si soy la única mente pensante del universo? Saludos afectuosos a todos los miembros, lectores y participantes habituales.


Carlos